La miel

A partir del nectar de las flores.

La miel es un producto que producen las abejas a partir del néctar de las flores, combinándolo con sustancias propias y dejándolo madurar en los panales. Es una mezcla de agua (máximo un 18%) y azúcares. Su composición incluye sacarosa, glucosa, fructosa, dextrina, vitaminas, levadura y fermentos. Contiene esencias florales aromáticas, que le dan su sabor, y también trazos de resinas, polen y sustancias minerales.

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Tantas mieles como flores

Las características de la miel, como el color, sabor y la densidad, dependen de la especie floral de la que procede. Por eso, no podemos hablar de miel sino de mieles. La miel proveniente de una sola fuente es clara y gelatinosa; en cambio, si las abejas han recogido el néctar de árboles frutales y de los rincones boscosos, la miel resultante es más oscura y de sabor fuerte.

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Mejor al natural

Algunos apicultores calientan la miel durante el proceso de extracción, así el alimento se conserva líquido y transparente durante mucho tiempo. Aunque el consumidor, suele preferir la miel clara y diluida, hay que tener en cuenta que la miel que se ha calentado pierde gran parte de su sabor, aroma y propiedades, por lo que los expertos aconsejan la miel oscura y granulada, en estado natural.

Energia Vital

La miel aporta la energía necesaria para las funciones vitales tanto de la abeja como del hombre. Posee altísimas propiedades energéticas (un gramo de miel proporciona unas 3.360 calorías), es de rápida asimilación y en el campo medicinal y terapéutico su valor es indiscutible: sirve como antiséptico, calmante y antioxidante; también es buena para el insomnio, los trastornos digestivos, las irritaciones de garganta y algunas afecciones del hígado. Bien envasada se mantiene prácticamente inalterada durante años y en perfectas condiciones para el consumo diario.

Los demas productos

La cera

Para producir la cera, las abejas obreras tienen que comer muchísima miel. Luego se colocan todas muy juntas en el interior de la colmena, donde el calor de sus cuerpos eleva la temperatura por encima de los 30 °C. Al cabo de unas veinte horas, sus glándulas ceríferas, situadas en el abdomen, empiezan a formar las escamas de cera. Las abejas las mezclan con la saliva y luego las acumulan en la cámara de cría; las guardan allí hasta que necesiten la cera para reparar los panales o construir nuevas celdas.

Desde velas hasta la aeronaútica

La cera se ha considerado durante muchos años como un producto sagrado. Se ha empleado, sobre todo, en la fabricación de velas, pero también es un buen impermeabilizante y protector contra el aire; por esta propiedad se utiliza en la industria automovilística y aeronáutica. Además, se usa en la ón de pinturas y pro- ductos de limpieza, en medicina y en las industrias farmacéutica y cosmética.

Descubrimiento reciente

En comparación con la fama de la miel, la cera y los propóleos a lo largo de la historia, el descubrimiento de la jalea real y de sus propiedades es bastante reciente. Hoy se sabe que contiene una asombrosa cantida de sustancias diferentes: proteínas, vitaminas, grasas, azúcares y elementos minerales esenciales. Su consumo moderado y regular estimula el metabolismo, aumenta el rendimiento físico e intelectual e incrementa la memoria, los reflejos y la capacidad de concentración. También regula el sistema endocrino, ayude al crecimiento y tiene propiedades vasodilatadoras, dermatológicas y antibióticas.

El polen

Las abejas se acercan a las flores atraídas fundamentalmente por el néctar, y mientras liban, sus cuerpo quedan cubiertos por este polvillo amarillo de la flor que le sirve para su reproducción. Las abejas recogen el polen en unos cestos que tienen en las patas y, una vez en la colmena, lo almacenan en celdas especiales como un producto muy preciado, ya que es la base de la alimentación de las larvas.

Inigualables propiedades

Cada grano de polen es una unidad biológica completa que contiene todo lo necesario para la vida: proteinas, vitaminas, azúcares, 21 de los 23 aminoácidos conocidos, grasas, carbohidratos, enzimas, coenzimas, hormonas de crecimiento y sales minerales. Ha sido incorporado recientemente a nuestra dieta y éstas son algunas de sus propiedades más destacadas: es un óptimo euforizante, tanto físico como mental; aumenta las defensas inmunitarias; ayuda a combatir I hipertensión, la anemia, la anorexia y la ansiedad; regula las funciones intestinales; previene la caída del cabello; mejora la visión y revitaliza la piel.

Mas sobre los productos de la colmena
Los propoleos

De la corteza de algunos árboles las abejas extraen con sus mandíbulas unas resinas aromáticas que mezclan con cera, polen y secreciones salivales hasta obtener los propóleos. Los emplean para re- parar los panales y construir las defensas de la en- trada. Los propóleos tienen propiedades antibacte- rianas, antioxidantes y fungicidas. Se utilizan en el sector industrial para fabricar bar- nices y adhesivos, y en cosmética y farmacia se emplean para tratar quemaduras, heridas externas y verrugas, ya que son excelentes cicatrizantes y calmantes.

El veneno.

La abeja, cuando atraviesa con su aguijón a un enemigo, segrega una sustancia tóxica mediante dos glándulas, la ácida y la alcalina. La composición de este veneno es muy compleja y todavía es fruto de investigaciones. Se ha descubierto que posee propiedades terapéuticas. Es eficaz en enfermedades articulares y reumáticas, y también tiene propiedades antibacterianas, antineurálgicas, analgésicas y antiinflamatorias. La terapia con veneno se ha utilizado también con buenos resultados en la acupuntura.

Jalea real.

Es una sustancia cremosa y blanquecina, ácida y algo azucarada que segregan las abejas nodrizas (de 5 a 12 días de edad). Con ella alimentan a las larvas de todas las castas durante sus primeros tres días de vida. A partir del cuarto, sólo la reina continuará recibiendo este manjar, mientras que a las obreras y a los zánganos se les dará una mezcla de miel, polen y agua.